En las sombras de la sierra de Tapalpa
Donde la niebla se mezcla con el frío aliento de la madrugada, un grupo de hombres y mujeres esperaba en un silencio absoluto. No eran turistas ni habitantes del lugar; eran el escudo de una nación. Con el uniforme gris de la Guardia Nacional y el verde olivo del Ejército, los integrantes de la Fuerza Especial de Reacción Inmediata (FERI) sabían que el 22 de febrero de 2026 no sería un día más en el calendario, sino un encuentro decisivo con la historia.
La misión era precisa, pero el terreno estaba lleno de peligros y traiciones. Durante décadas, Nemesio Oseguera Cervantes, el hombre más buscado del mundo, había vivido tras muros de fuego, sintiéndose invulnerable. Sin embargo, subestimó la determinación de quienes llevan el uniforme por convicción.
El estruendo de la libertad en Tapalpa
A medida que las primeras luces del amanecer asomaban, el ‘silencio serrano’, que a menudo protege a los criminales, fue reclamado por la ley. Al detectar el avance de las tropas, el círculo de seguridad del Cártel Jalisco Nueva Generación desató un verdadero infierno. No fue un enfrentamiento común; los delincuentes abrieron fuego con fusiles Barrett y lanzacohetes RPG-7, armas diseñadas para la guerra, en un intento desesperado por cubrir la huida de su líder. En ese momento, la valentía de las Fuerzas Armadas se puso a prueba.
Bajo un intenso fuego, que incluso impactó a un helicóptero en Sayula, los efectivos mantuvieron su disciplina. No hubo retroceso. Con un acto de audacia táctica, las unidades terrestres y aéreas cerraron todas las salidas. En la espesa selva, tras un segundo intercambio de disparos en un aire denso de pólvora, el objetivo

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