La Presa de la Olla : Guanajuato revive una tradición de casi tres siglos

Después de que las lluvias llenaran uno de los símbolos más representativos de la capital del estado,

este lunes 13 de julio miles de guanajuatenses y visitantes volverán a reunirse para presenciar la tradicional apertura de la Presa de la Olla, una ceremonia que ha sobrevivido por casi 300 años y que forma parte de la identidad cultural de Guanajuato.

El momento más esperado llegará cuando las primeras notas del vals “Sobre las Olas”, del compositor guanajuatense Juventino Rosas, acompañen la apertura de las compuertas y el agua descienda con fuerza por el cauce del río Guanajuato, en una escena que año con año reúne a familias enteras, turistas y amantes de las tradiciones.

A diferencia de otros años en los que la sequía obligó a modificar los planes, como ocurrió en 2022 cuando la ceremonia se aplazó hasta el 25 de julio por el bajo nivel del embalse, este 2026 la naturaleza fue generosa. Las lluvias registradas durante las últimas semanas permitieron que la presa alcanzara un nivel óptimo para celebrar la apertura en su fecha programada.

Desde temprana hora, la zona permanecerá bajo un operativo especial de seguridad implementado por el Gobierno Municipal y el Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guanajuato (SIMAPAG), con el propósito de brindar seguridad a los miles de asistentes que se esperan durante la celebración.

Una tradición nacida de la necesidad de agua

Aunque hoy es una de las fiestas más esperadas por los capitalinos, el origen de la Presa de la Olla responde a una necesidad vital.

Durante el auge minero del siglo XVIII, el crecimiento de Guanajuato hizo indispensable contar con una fuente de abastecimiento de agua para la población y las actividades económicas. De acuerdo con el cronista de la ciudad, Eduardo Vidaurri Aréchiga, fue en 1737 cuando se identificó el Rancho de la Olla como el sitio ideal para construir un gran depósito de agua, aprovechando la formación natural de la cañada del Cubo.

La construcción comenzó en 1741 y concluyó en 1749 gracias, entre otras aportaciones, al apoyo económico de don Vicente de Sardaneta y Legaspi. Desde entonces, la presa se convirtió en una obra estratégica para la ciudad.

Con el paso de los años, la apertura periódica de las compuertas dejó de ser únicamente una medida para renovar el agua y limpiar el cauce del río. Poco a poco, los habitantes comenzaron a reunirse para observar el espectáculo, hasta convertirlo en una celebración popular que con el tiempo incorporó música, actividades culturales y una verbena que hoy forma parte del patrimonio intangible de Guanajuato.

El vals que anuncia el momento esperado

Uno de los instantes más emotivos ocurre cuando la Banda de Música interpreta “Sobre las Olas”, obra del compositor guanajuatense Juventino Rosas. Al compás de esta pieza, las autoridades realizan la apertura de las compuertas y el agua cae con fuerza mientras el público aplaude y celebra una tradición que ha pasado de generación en generación.

Más que un acto ceremonial, la apertura de la Presa de la Olla representa el vínculo entre la historia, la ingeniería hidráulica y la identidad de una ciudad que nació y creció gracias al agua.

Este lunes, Guanajuato volverá a vivir uno de sus rituales más emblemáticos, una celebración donde la historia y la tradición se encuentran para recordar el origen de una ciudad que aprendió a convertir una necesidad en una de sus mayores fiestas.